Novel writers fuck ups!!!!

Novel writers fuck ups!!!!

¿Estás a punto de publicar tu libro y piensas que lo tienes todo listo? Yo también lo creía.

     Como te comenté con anterioridad, estoy a punto de publicar mi primer libro. Lo único que pensaba que me estaba retrasando era la portada, que ya tenía encargada, pero no entregada (haré un post completo sobre la portada porque es muy interesante), y sin portada no puedes publicar ni en formato digital ni en papel.

     Pues estaba yo tan contento  hablando con unas compañeras del mundo de las letras,  comentando el tema de la portada, cuando una de ellas me pregunto:

     — ¨¿Pero cuántas páginas tiene tu libro

     Esta sencilla pregunta me hundió en el pozo de la desesperación.

     —¨Pues, 270 páginas, lo que pone en Word, ¿no?¨.

     Tras una breve pausa, una carcajada  apareció en el rectángulo del chat de messanger de Facebook.

     —¨¿Me he perdido algo?¨

     Pues sí, me había perdido, y bastante, al no haber mirado la extensión de mi libro en formato digital y físico. Hasta ese momento no había caído en que casi nadie se lee los libros a tamaño A4. Ya sé que es algo obvio, pero si yo la he cagado así, puede que tú también hallas pasado por alto pequeños detalles como este. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, o libro en este caso.

     Así que tras recibir lo sabios consejos de mis Angeles de Charlie de Facebook, cambio el diseño de la página en Word para que se ajuste al tamaño del libro que voy a publicar (véase tamaños standard de Amazon, ). Suelen recomendar 15×23 para autopublicación. Tras hacerlo me pego tal susto que casi me caigo de la silla.

     — ¡ReDios bendito!, ¡pero si me salen más de 550 páginas!  La gente va a pensar que estoy vendiendo la edición actualizada de las páginas amarillas.

 

     Me empieza a correr un sudor frío por todo el cuerpo. Ahora tendré que cambiar el tamaño de la portada. Va a costar una pasta imprimirlo. Con ese tamaño tendré que imprimir una advertencia por si alguien se hace daño en la espalda al levantarlo por el peso. Todos estos aciagos pensamientos me rondaban la cabeza cuando las compañeras de Facebook, escritoras con más experiencia que yo (algo no muy difícil), me tranquilizaron un poco y me dieron algunos consejos que yo os remito.

     1- Siempre escribe  el libro en el tamaño de página que vas a imprimir. Te ahorrarás muchos disgustos y sudores fríos.

     2- Usa un tamaño de letra adecuado e imprime unas cuantas páginas de prueba. Lo que se ve en la pantalla del ordenador no es lo que se ve en la página impresa. Mi preciosa letra MS Gothic tamaño 14 con la que escribí el libro, y que se veía perfectamente en la pantalla del ordenador, era enorme en la página que imprimí, vamos, que ni el profesor Magú necesitaría gafas para leerlo. Después de eso,  me recomendaron la Garamond  (nombrada por el célebre grabador francés Claude Garamon, cosa que obviamente todo el mundo sabe) tamaño 13, pero en mi antediluviano Word solo hay 12 o 14, así que elegí 14.  Puedes escribir con cualquier otra, pero se recomiendan que sean del tipo serif, porque por lo visto, son más fáciles de leer (Times New Roman, Calibri, Arial, etc…).

     3- Ajusta el interlineado para que el texto sea legible, pero no haya que usar una escalera para ir de un reglón al otro.

     4- Intenta solo usar una o dos fuentes para no cansar al pobre lector, que bastante ha hecho ya con comprar o  piratear tu libro.

     5. No es lo mismo maquetar para papel que para digital. Por ejemplo, en papel hay que poner los márgenes simétricos porque las paginas se van a unir en el lomo del libro, cosa que en formato digital no sucede. Los márgenes de las páginas que van  a la izquierda  no son iguales que  los que van a la  derecha,  y el margen interior debe ser un poco más grande que el exterior por esa misma razón. Yo inicialmente los puse igual para todos los lados. ¡Otra cagada!.

La cosa se va arreglando

     Después de cambiar el tipo de letra, interlineado y los márgenes, la cosa quedó más comedida. Trescientas setenta páginas, y eso incluyendo páginas de cortesía (que yo ni sabía que existían, obviamente no soy una persona muy cortes). Esto ya era otra cosa. Hasta me cabría dentro del diseño de la portada que me estaban haciendo.

     Si tu libro es muy complejo y lleva encabezados, pies de página, notas y un largo etcétera, será mejor que lo mires bien porque aquello puede parecer más un cuadro de Picasso que tu amada novela. Siempre puedes mandarlo a maquetar.

     Luego está el tema de que el texto esté sin faltas de ortografía, ni de estilo. Para esto siempre, o casi siempre, vas a necesitar a otra persona para que revise tu libro. No en balde dicen que cuatro ojos ven más que dos. Ya sea tu pareja, vecino o corrector profesional, alguien debe echarle un vistazo.

     Otra cagada más para la lista fue que si te hacen la portada en formato PDF, lista para imprimir, asegúrate de que esté terminada con TODO, incluyendo la sinopsis y foto de la parte de atrás (si es que quieres poner una), si piensas imprimir el libro en papel. Yo pensaba que una vez que tuviese la imagen, podría manipularla a mi antojo con el creador de portadas de KDP de Amazon, pero este solo es el caso si es una imagen en formato JPEG o TIFF.

     A las malas siempre puedes pasar el archivo PDF de tu portada a formato JPEG con unos de los múltiples programas que te ofrece internet de manera gratuita, y posteriormente cargar ese archivo al creador de portadas de KPD. Entonces sí podrás manipularlo, pero normalmente la imagen de la portada perderá algo de calidad en el formateo.

Conclusión

     A lo mejor el problema fue que, con tanto rollo sobre el marketing  que rodea a la  promoción del libro, me olvidé un poco del libro en sí, que por si no lo sabes, es la razón primordial por la que te has metido en todos estos fregados.

     El tema está en que si contratas la portada, corrector profesional, maquetador, y yo que sé cuántas cosas más, la publicación de tu manuscrito te va a salir por un pico. El otro día en el chat de Facebook, comentábamos entre bromas, que los únicos que ganan dinero con esto de escribir son los profesionales de la industria auxiliar que se ha creado para ofrecer servicios a los escritores.

A ti también te va a tocar pasar la gorra para recaudar fondos si quieres publicar tu libro.

 

     En fin, nadie dijo que con esto de escribir te ibas a hacer rico. 

     ¿A alguno/a de vosotros/as os ha pasado algo similar?

This Post Has 3 Comments

  1. Gracias por los típs, los guardo por si algún día me lanzo

    1. Seguro que lo harás. Suerte

  2. Me pasó de todo cuando publiqué por primera vez en Amazon. Menos mal que conté con la ayuda de la ilustradora Annabelle Ríos Badillo, ella sabe la de horas que invirtió y la de mensajes que intercambiamos.
    Has escrito una entrada que será muy útil para muchos compañeros de sueños.

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