¿Por qué me tengo que sumergir en las  redes sociales cuando lo único que quiero es ser escritor/a?

¿Por qué me tengo que sumergir en las redes sociales cuando lo único que quiero es ser escritor/a?

Si acabas de terminar de escribir tu primer libro, y  todavía estás en estado de shock al descubrir lo que te espera por delante para que alguien compre tu obra, sigue leyendo.

     Todavía tienes esa mirada idiota cada vez que te miras al espejo solo de pensar que, hace tan solo unas horas, has terminado tu primer manuscrito. Ya sea una novela histórica, o un manual de autoayuda  la sensación es similar. Por una parte, una cierta incredulidad de que eso que tantas veces habías soñado con hacer, finalmente se ha convertido en realidad, y por otra, una inmensa alegría y satisfacción que te recorre todo el cuerpo por haberlo hecho. Quizás mañana vayas a que lo impriman para ver tu creación en el mundo real, impresa en blanquísimo papel y negra tinta. Hasta puede que tires la casa por la ventana y le pongas un canutillo especial.

     La sensación de haber creado algo de la nada es difícil de explicar. A lo mejor compararlo con tener un hijo es un poco excesivo, pero si tú lo crees así, no hay ningún problema.

     El nuevo día se ha levantado y ahora te preguntas, ¿cómo voy a lograr que la gente sepa que mi libro existe?. La verdad es que con toda la actividad desarrollada para su creación, habías dejado un poco olvidado el tema de la promoción. Habías mirado de vez en cuando las opciones para publicarlo, y estabas casi seguro/a de que la autoplublicación era probablemente la mejor de ellas, ya que la espera de meses y meses para obtener la respuesta de una editorial serían demasiado insufribles para tu frágil ego.

     El único problema, es que después de terminar tu café con leche y acabar tu rutina matutina antes de sentarte delante del ordenador, y sumergirte en el insondable pozo de sabiduría (y chorradas) que es internet, empiezas a leer no se qué rollo de página de autor, instagram, twitter… ¿Pero qué carajo es todo esto?.

     En los canales de YouTube te recomiendan una estrategia de marketing para optimizar el número de visitas a tu blog utilizando Google Trends, y una campaña frontal con toda la artillería SEO que tengas a tu alcance. En ese momento piensas que quizás te has dado un golpe en la cabeza, y por eso no entiendes ni jota de lo que te está hablando esta gente. No es que no lo entiendas literalmente (bueno, parte del vocabulario que utilizan debe de ser de una raza alienígena), pero tú eres escritor/a (aparte de lo que hagas para pagar las facturas)no experto en técnicas SEO, diseñador de páginas web,  Social Media Manager, y la madre que los parió.

     La falta de conocimientos informáticos no es el problema, y tampoco haberse quedado uno/a  un poco rezagado siguiendo las nuevas tendencias en internet. El problema es que ahora, en muchas ocasiones, hay que pasar de tener un mínima presencia en las redes sociales, a publicar hasta si te has cambiado de ropa interior.

     No te voy a mentir. Para mí es un poco apabullante, pero ¿qué opción te queda?. ¿Dejar que tu obra caiga en el desván del olvido sin que haya tenido un oportunidad de llegar a la gloria?. Habrá que hacer de tripas corazón y empezar a abrir cuentas en Instagram, Facebook, Twiter, y donde sea que los gurú de internet te recomienden.

 

     Me encantaría poder acabar este artículo diciéndote que si eres escritor/a te dediques a escribir y te olvides del resto, pero me temo que en este mundo cruel y despiadado hay que pasar por el aro de internet. Amazon te lo da y Amazon te lo quita (me refiero al tiempo libre). Ya que si bien todo el mundo puede publicar su trabajo, siempre hay un precio a pagar. Ese precio a pagar no es tu alma divina que tendrás de entregar a cambio del éxito de tu obra, no, es tu tiempo terrenal.

Así que ármate de valor y paciencia y ábrete una cuenta en Instagram, en Facebook y en Tweeter (yo no he encontrado las fuerzas suficientes para hacer esto último. No creo que a nadie le interese lo que hago cada cinco minutos de mi vida).

     Crea tu página de autor en internet y comienza con tu blog, sí ese del que todo Cristo te habla, y que debes tener como si se te fuese la vida en ello. O al menos la literaria.  

     Depende del grado de entusiasmo con que afrontes estos retos, el tema de las redes sociales pueden ser un calvario para el escritor/a, o una manera alternativa de enfocar su creatividad.

     Yo personalmente, disfruto bastante con Instagram porque soy un fotógrafo aficionado desde hace muchos años, y ahora publico mis fotos para que todo el mundo las vea. La verdad es que es agradable cuando a personas que no conoces de nada les gustan tus fotos. 

     Lo del escribir en un blog no lo tenía tan claro, pero le voy cogiendo el gustillo. Además cuando estás bastante verde en el tema de la escritura, como yo, toda  práctica es buena.  

     En próximo artículo te comentaré como he creado mi página de autor (teniendo en cuenta que mis conocimientos informáticos son bastante limitados, creo que es un gran logro) y no morir en el intento.

Continuará…

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